En la Abadía de Santa Escolástica, que se encuentra en Victoria, San Isidro; viven 47 religiosas que son de clausura, es decir que no pueden salir de allí. Tienen varios talleres en los que trabajan todas las tardes: repostería, encuadernación, bordado, hostias, etc. Pero su misión principal es orar.
Después de comentar esta visita con algunas personas, noté lo sorprendidas que estaban cuando les hablaba de mi amiga, que con 22 años descubrió el llamado que Dios le hacía y al parecer -por lo contenta que está allí- en ese lugar tan increíble. Es que hoy en día, la mayoría de la gente considera una locura la vocación consagrada, no la entienden, y menos la vida contemplativa. Mi respuesta a los que se reían o se sorprendían fue "No podemos entender a los griegos con nuestra cabeza" Esto significa que cada uno desde su proyecto personal, desde su vocación, no puede entender el de otros, que puede ser totalmente diferente al propio. Pero no por eso, hay que desmerecerlo...
La Abadía es realmente un lugar de mucha paz, en el que se respira a Dios en cada rincón. Las hermanas son amorosas, y te reciben con mucha alegría y disponibilidad.
Así que ya saben, si algun día alguien quiere hacer un retiro, se pueden alojar ahí porque tienen una hospedería. La verdad se los recomiendo.
